No puedo permitirme disponer de todo mi tiempo y no tener en quién pensar, porque si lo hago, si no pienso en alguien sino sólo en las cosas, si no vivo mi estancia y mi vida en el conflicto con alguien o en su previsión o anticipación, acabaré no pensando en nada, desinteresado de cuanto me rodea y también de cuanto pueda provenir de mí.
— Javier Marías- Todas las almas