Yo tampoco
Tendré millones para guardar en el banco (o debajo de la cama)
Ni me preguntaré las verdaderas intenciones de quienes quieran ser mis amigos.
No necesitaré un gestor que me lleve las cuentas ni me haga de broker
ni idee para mí grandes planes de inversión.
Hoy no soy millonaria, pero tengo muchas razones para sentirme rica.